Ayer me zampé dos capuchinos desnatados grandes, 10 yogures, dos huevos duros, unos 300 gramos de queso fresco y la cucharada y media de salvado de avena. He de recordar que soy ovolactovegetariana desde hace unos diez años y que jamás como ningún tipo de animal.
Primero probé la avena con uno de los capuchinos y la verdad es que no me gustó nada. Luego, sin embargo, opté por echar una cucharadita en el yogur y así sí que me resultó bastante buena. De este modo me recuerda al sabor del muesli y me la tomo sin problema alguno.
No tengo hambre, la verdad. Pero sí que se me van los ojos hacia las tostadas de pan y la fruta. Supongo que con el paso de los días me iré acostumbrando, pero tengo muchas ganas de que llegue el lunes próximo y poder comer verduras...¡Tomates! Sueño despierta con una ensalada de tomates y dados de queso fresco.
Me han dado una tarjeta de puntos en la tienda de dietética donde fui a comprar la avena y el cacao desgrasado para la fase crucero. Sin embargo sólo tenían cacao desgrasado al 50% y no creo que me valga. He de informarme más y mejor con respecto al tema del cacao. Fue muy gracioso porque entré a la tienda, saludé a la dependienta y le pregunté por la avena y el cacao y me dijo: "estás con la dieta Dukan, ¿no?".
Hablamos un ratito y me comentó que si era disciplinada bajaría mucho peso y en un tiempo razonable.
Lo peor de todo es que siento mucha acidez de estómago. Cosa que antes me quitaba comiéndome una simple manzana, pero fruta no voy a poder comer en unos meses y no sé si está permitida la sal de frutas. Tengo que investigar sobre esto también.
Me tocó la hora del desayuno: ¡a por mi capuchino y mis dos yogures desnatados!
